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jueves, 29 de septiembre de 2016

Lazos Invisibles Amistad en Egipto



           






 LA AMISTAD EN EL ANTIGUO EGIPTO


El profesor Galán empieza su ponencia explicando que no hay un término exacto en Egipto antiguo que pueda traducirse directamente como amigo.

¿Qué es la amistad?


Realiza una investigación exhaustiva (por algo es científico del CSIC) a través de un diccionario inverso de alemán- egipcio.



Y nos explica las distintas acepciones encontradas.

En una de ellas, se asocia con vecino, persona cercana.

En otra con la proximidad a una Deidad.

Incluso se puede hablar del amigo como título (amigo del Faraón), que da categoría y relevancia al representado

 

Pero la que más parece convencer es la asociada con respirar.








Podemos observar que en innumerables representaciones podemos contemplar al faraón “compartiendo el aire” que respira con el Dios.

Hay imágenes de cercanía entre dos personas que juntan la nariz o que se representan entrelazando sus manos.

Nos pone varios ejemplos:

I-Tumba de Ni-ankh-Khnum y Khnum-hotep, descubierta en Saqara en 1973.




La relación entre ambos no especifica en las inscripciones del monumento, lo que supone ya de por sí una anomalía. Ambos desempeñaron el mismo cargo en la administración: “supervisor de los manicuristas de Palacio” y “sacerdote-solar de Niuserre” rey de la dinastía V.
Es evidente la cercanía entre ellos. 
El “soplo de aire” que representa la imagen







II-Estela del arpista Neferhotep, hallada en el cenotafio del “supervisor de los sacerdotes” Iki, en Abidos. Finales de la dinastía XII o dinastía XIII.


Un monumento típico entre familiares, que se puede hacer a un padre o a un hijo.
En esta estela, el arpista es representado solo. 
No hay esposa...no hay hijos...
Hace pensar que la estela fue encargada por sus amigos








III- Banquete de Hery, “supervisor de los graneros de la esposa real y madre del rey Ahhotep” representado en el pasillo de su tumba capilla en Dra Abu el-Naga. Reinado de Ahmose-Amenhotep I.


La proximidad entre el homenajeado y los Dioses. 
El beso, el acercamiento. 
Dar la mano…
Dan idea de fraternidad… tal vez el equivalente  a amigo de nuestra época.

1-[persona] Que mantiene una relación de amistad con otra u otras personas.
2. [persona] Que gusta mucho de una cosa o tiene gran interés por ella.




En la antigúedad es un sentimiento más fuerte.
El amigo, el que es AMIGO verdadero se convierte en tu hermano
La representación de Akenathon con su familia sería un buen ejemplo de ello.
El faraón abraza a una de sus hijas y les da "el aliento, comparte su aire"
Esta declarando que es muy importante para él.





Una forma de demostrar eso que en nuestra era se llama AMISTAD, y que para algunas culturas antiguas se identifica con "eres mi Hermano".
Hay un acercamiento, se tocan, se dan la mano...
En ocasiones se sientan a la misma mesa.

Y es algo que iremos viendo en otras culturas antiguas



Lazos Invisibles. La Amistad en el Mundo Antiguo











Jueves 22 de Septiembre de 2016











¡¡¡Y llegó el gran día!!!



Palencia, Una temperatura de 10º y subiendo.

Ni una nube en el horizonte a pesar de los pronósticos.

El día promete ser como el de ayer…ESTUPENDO.

Temperatura ideal por el día, refrescando por la noche

Típico clima castellano.





Ya son ocho los cursos de verano en UNED PALENCIA. 


Ocho años hace que nos reunimos en estas mismas fechas para intentar averiguar en qué se diferencian y parecen aquellos personajes de la antigüedad de las personas que vivimos en el siglo XXI


Y cada año me llevo la impresión de que no nos diferenciamos en mucho.









Hoy comienza el otoño y nosotros, para hacerle los honores y darle la bienvenida volvemos a hablar de Historia.

Coincidiremos con personas que tienen una afinidad común: La Historia.

Amigos nuevos y de otros años con los que esta vez analizaremos las relaciones en la antigüedad y las compararemos con las que tenemos hoy en día.

Esta vez intentaremos analizar la AMISTAD, como se manifestaba en las civilizaciones antiguas y como se manifiesta en la nuestra.



¡Una verdadera delicia!


La amistad entre aquellos y entre nosotros, probablemente no será tan diferente.

Amigos: ¡¡¡EMPEZAMOS!!!





Son las cinco de la tarde.

Vamos llegando todos, recogiendo nuestros credenciales.

Los nuevos…los antiguos.







Cada año nos dejamos unos días libres para volver a vernos.

No hace falta ser estudiante, licenciado ya o estar empezando…

Nos gusta la HISTORIA y hablamos de ella.

Y empezamos por Egipto









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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Los animales de compañía en el antiguo Egipto


Los antiguos egipcios destacaron por tener numerosos animales de compañía y por el particular afecto que sentían por ellos. 
El célebre historiador griego Heródoto de Halicarnaso, que visitó Egipto a mediados del siglo V a.C., subrayó que «los animales domésticos eran abundantes» y dio testimonio de la gran desolación que la muerte de una mascota producía entre los habitantes de la casa; éstos se depilaban las cejas en signo de aflicción cuando moría su gato, y se afeitaban todo el cuerpo, incluida la cabeza, si el que moría era un perro.



No es extraño, por ello, que desde el Imperio Antiguo (2686-2173 a.C.) los egipcios se hicieran representar junto a sus mascotas en los muros de sus tumbas, en las estelas funerarias y en los sarcófagos. 
El poder mágico y religioso que se atribuía a la imagen en el Egipto faraónico (ya fuese en forma de escultura, relieve o pintura) aseguraba que el dueño y el animal que él quería, así representados, siguieran gozando de la mutua compañía en el Más Allá. 
Gracias a estas imágenes podemos conocer muchos detalles sobre la presencia de las mascotas en la vida diaria de los egipcios, sobre las características de las especies y razas de la fauna que entonces vivía junto al Nilo, sobre la domesticación de animales y sobre las prácticas veterinarias.






 

 

 

 

 

 

 

El mejor amigo del egipcio

 

Las mascotas de los antiguos egipcios eran básicamente tres: perros, gatos y monos. 
Para los egipcios, el perro (en egipcio antiguo iu, o también tyesem) ya era el mejor amigo del hombre, el compañero más fiel en la casa y también el mejor camarada en la caza. 
Los artistas egipcios pintaron en las paredes de las tumbas elegantes perros, de distintas especies y razas, sin escatimar detalles: algunos poseían un pelaje uniforme, otros eran manchados; unos tenían las orejas grandes y caídas, y otros, puntiagudas y rectas; había perros pastores y perros guardianes; algunos eran pequeños, y otros enérgicos y feroces como el lebrero, un perro de caza al que reconocemos por su hocico alargado, sus largas y delgadas patas y la cola curvada. 
En algunas escenas de cacería en el desierto se representan hombres armados con arcos y flechas que, con la ayuda de lebreros, dan caza a leones, órices (unos grandes antílopes) y otros animales.
El perro domesticado entraba en la casa y caminaba libremente por toda ella, acomodándose bajo las sillas para comer, dormir o descansar cerca de sus cuidadores. 
Nos han llegado imágenes en las que aparecen perros ornados con bellos collares y finas correas que sostienen sus dueños, o que están atados a un árbol. 
Sin embargo, resulta curioso que los artistas egipcios jamás representasen al hombre o a la mujer acariciando a los perros, cepillando su pelo o sencillamente jugando con ellos.



 

 

 

Gatos y monos

 

El gato, que los antiguos egipcios denominaban miu, fue domesticado a partir del Imperio Medio (desde 2040 a.C.). 
Este felino era un eficaz cazador de ratones, serpientes y otros animales poco deseados en hogares y graneros. 
Por ello se ganó el afecto y la simpatía de los campesinos, y se convirtió en un huésped más de la casa. 
 Los gatos dejaban que les pusieran un collar o una hermosa cinta en el cuello y aceptaban, tal vez un poco a regañadientes, mantenerse inmóviles bajo la silla de sus amos mientras éstos gozaban de un apetitoso banquete. 
A partir del Imperio Nuevo (1552 a.C.), el gato aparece representado en los muros de las tumbas de sus dueños con mayor frecuencia. 
A juzgar por las imágenes, este animal se convirtió en la mascota favorita de algunos miembros de la realeza, como la reina Tiy, la princesa Satamón o el príncipe Tutmosis, primogénito de Amenhotep III. 
Éste mandó elaborar un magnífico sarcófago de piedra con bellos relieves e inscripciones para su querida gata Tamit.
También el mono (en egipcio antiguo ky) y el babuino (ian) eran criados como animales domésticos. 
En el repertorio decorativo de las tumbas, los encontramos trepando a palmeras e higueras para ayudar a recolectar los frutos que estaban más altos. 
Aparecen asimismo representados debajo de la silla de sus dueños, a menudo adornados con collares y brazaletes. 


Ya desde el Imperio Antiguo, el mono consiguió el afecto del hombre y tuvo acceso a la casa, donde convivía con el perro y el resto de animales domésticos. 
Divertía a la gente con sus gestos y acrobacias, y, en definitiva, sabía hacer pasar el tiempo de manera agradable.
En algunas escenas de mercado, o en otras donde se congrega mucha gente, los monos aparecen sujetos con correas, como si estuvieran patrullando junto al cuerpo especial de policía, los medyais, compuesto por nubios.


Llama la atención que a los babuinos domesticados se les extrajeran los caninos, como demuestran las radiografías practicadas a sus momias. 
Al parecer, con la extirpación de estos afilados dientes se querían evitar mordeduras peligrosas. 
Tal operación debía de resultar complicada, además de dolorosa para el animal, lo que plantea la cuestión del tipo de anestesia que se empleó en el mundo antiguo para adormecer el dolor.





 

 

 

 

Mascotas para el Más Allá

 

Las mascotas vivían cerca de sus amos, en el interior de las casas. 
 Recibían toda clase de cuidados durante su vida y cuando morían eran esmeradamente momificadas. 
El cadáver del animal se colocaba sobre una mesa de embalsamar especial para eviscerarlo, es decir, para extraer sus órganos internos, lo que se hacía mediante una incisión practicada en el costado. 
También se utilizaban enemas (lavativas) de fluidos disolventes, que se inyectaban por el ano y destruían los órganos internos.
Una vez extraídas, las vísceras se limpiaban y enjuagaban con sustancias aromáticas, y eran colocadas de nuevo en el interior de la cavidad abdominal. 
Previamente, el cuerpo del animal había sido desecado con natrón (un tipo de sal) y rellenado con mirra, canela y otros productos. 
Acto seguido, se aplicaban ungüentos a base de resinas, gomas y aceites perfumados y se fajaba el cuerpo con vendas de lino. 
Terminado el proceso, la mascota embalsamada se colocaba dentro de un ataúd o de un sarcófago y se enterraba cerca de quienes habían sido sus dueños.
Dado que el coste del embalsamamiento era considerable, el hecho de que una mascota fuera momificada indicaba que había sido extremadamente importante para su propietario. 
El apego y el cariño que los egipcios demostraron hacia sus animales domésticos no sólo los llevó a representarlos en multitud de circunstancias y lugares, sino también a enterrarlas en sus propias tumbas.
Algún egipcio llevó todavía más lejos esta costumbre e introdujo la momia de su animal más querido en el interior de su propio sarcófago: se han encontrado perros cuidadosamente momificados y acurrucados a los pies de sus amos. 
Quizás en vida la mascota y su dueño dormían juntos y el propietario deseaba continuar haciéndolo durante su vida de ultratumba.












Animales bien cuidados

 

El estudio de las momias de los animales de compañía indica que recibieron atentos cuidados durante su vida terrenal: el pelo brillante y los huesos fuertes revelan una alimentación continua, sana y equilibrada. 
Una de las más finas y delicadas momias de mascota que han llegado hasta nosotros es la de una gacela que al parecer perteneció a la princesa Isitemkheb u otro miembro de la familia del faraón Pinedyem, de la dinastía XXI (que murió hacia 969 a.C.). 
El examen de este animal ha revelado que se trataba de una hembra de unos cuatro años de edad que falleció por causas naturales. 
La gacela fue cuidadosamente vendada con tiras de lino y la adornaron con diversos collares; su momia se encontraba en el interior de un sarcófago hecho de madera de sicomoro que tomaba la silueta del animal.


 Dioses y bestias: animales y religión en el mundo antiguo. Eduardo Ferrer Albelda. Universidad de Sevilla, 2004.





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domingo, 17 de julio de 2016

Queridos amigos



Estuve buscando los anteriores cursos para transcribirlos a este blog.
Quería hacer tal vez, "un homenaje a los cursos de Uned"...
Sobre todo a los realizados en Palencia.
Aun intentaré buscarlos, para hacerlo.




Y mientras, me dejé el último inconcluso.
No terminé de contaros lo que allí aprendimos.


Ha sido un año complicado, mucho.


Los problemas personales crecieron y me bloquearon.
Dejé de hacer algunas cosas para hacer otras.
Mi cabeza no me permitía siquiera concentrarme en leer.
Mucho menos en escribir. 
Y tal vez no fue bueno.

Siempre me gustó hacerlo.
Lo haga bien o mal, me ayuda a sobrevivir. 
Me siento libre haciéndolo, y tal vez con ello contente a aquella niña que quería ser periodista y terminó dedicándose a la sanidad y a contemplar la Historia como su amor segundo...
Aunque en realidad es el primero, porque el orden de factores no altera el producto....
O eso es lo que dicen...
No sé.
Intentaré acabar la crónica del 2015 para empezar la del 2016.



Tal vez no haya otras.... O si....

No sé.











La vida es complicada, y todo cambió mucho.
Demasiado.
Pero como la vida continua, habrá que rendirse, y seguir haciendo lo que mas me gusta....
Contar cosas de mi Historia querida.

Aunque a veces duela el alma.
Aunque a veces solo apetezca sobrevivir...
Y a veces ni eso.